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viernes, 19 de diciembre de 2014

ENSO



El círculo representa en su vaciedad, la absoluta plenitud, simplicidad , integridad, infinidad , perfección de la armonía.


El círculo del sumi, pintado con tinta, o Enso, es un símbolo espiritual de muy profundo significado para muchos religiosos, particularmente para los budistas Zen.
El círculo, según el entendimiento de la tradición del Zen, es una representación de nuestro verdadero ser. Es pintado / escrito en la caligrafía china o japonesa en una forma que no es matemáticamente perfecta. El Enso es pintado por una mano humana, con un pincel, y entonces es perfecto nada más así como es. Guiado en el momento del estado de la mente del pintor – tu puedes pintar un poderoso y bien balanceado Enso solamente si tu mente es limpia y libre de pensamiento e intenciones -. Es el verdadero momento de vaciedad con plenitud. Es el reflejo de tu estado interior de armonía.

Representa los ciclos, las repeticiones, el eterno retorno, la búsqueda del centro, el ciclo infinito de la vida y el universo.
El Enso es pintado (o escrito) en una forma que no es exactamente perfecta desde la perspectiva matemática. El Enso es creado por la mano humana, y por lo tanto es perfecto tal y como es. Realizado por el estado mental del pintor. Se puede pintar un poderoso y bien balanceado Enso sólo si la mente está clara y libre de pensamientos e intenciones. Es el verdadero momento del vacío dentro de la totalidad. Es el reflejo del estado de armonía interna.
Una característica importante del círculo Enso es que nunca es un círculo cerrado. Siempre hay una ligera abertura en algún lugar, indicando que no es algo contenido en sí mismo, sino que en lugar de eso se expande hacia el espacio, hacia el infinito, abarcándolo todo e incluyéndolo todo. Es un círculo que incorpora la armonía completa.

Pero el Enso también es el símbolo de lo visible y lo no visible. Representa el pensamiento no-dual, la unidad, “el Todo es igual que el Uno”. La expresión de toda la mente y la no-mente. Su vacío contiene la totalidad absoluta, la simplicidad, la plenitud, lo infinito, la perfección.
Según la tradición Zen, el Enso es la representación de nuestro verdadero Yo, de nuestro real Ser. 
El Yo es un círculo Enso pintado en el vacío de la no-mente.

El Enso es la imagen del Cielo y de la Tierra, del diario ir y venir, de las estaciones, de la vida; pintado con un rápido trazo; seguro pero humilde; grueso pero lleno de bondad.
Es tan perfecto, que tiene el poder de liberar y transformar al que lo contempla con claridad. Y la sensación que produce es indescriptible. Por eso se le conoce como círculo de iluminación. Solamente el lenguaje poético se puede aproximar a la profunda e inexpresable verdad contenida en el Enso. Meditar sobre estos conceptos y el momento actual de mi vivir te hace consciente y facilita claridad de acción.

Gracias por todo lo que haces Carmen

viernes, 4 de noviembre de 2011

Hagakure



El Hagakure que significa "a la sombra de las hojas" o "escondido en la vegetación es una obra literaria japonesa dictada por Yamamoto Tsunetomo a uno de sus aprendices entre 1710 y 1717, inspirada en el célebre código Bushido.

Bushido es vivir incluso cuando ya no se tienen deseos de vivir. Hay que saber morir en cada instante de la vida, se vive el instante, el aquí y ahora, sumido en el eterno presente.
Para el Samurai, es preferible la muerte a vivir una vida indigna o impura. El Hagakure fue el libro de cabecera de Yukio Mishima, guardado durante siglos en secreto.
Producto de las conversaciones entre un samurai convertido en monje y un joven y un discípulo, el Hagakure es una extensa obra que desarrolla las enseñanzas de la vía del samurai.

Tácticas Militares
"Cuando se ataca, no se ha de despreciar esperar el buen momento. Esperando el buen momento no se debe olvidar el ataque."


Decisiones
"A los ojos de los demás, somos despreciables, débiles, limitados y totalmente ineficaces."


Previsión
"Un Samurai que ha esperado tenerse que enfrentar con situaciones difíciles para aprender a salir de ellas no es ilustrado. Un Samurai que se preocupa por adelantado de todas las situaciones y soluciones posibles, es sabio."


Cómo ha de ser el samurai
"Un Samurai sólo lo es verdaderamente en la medida que no tiene otro deseo que morir rápidamente -y de volverse puro espíritu- ofreciendo su vida a su amo."


La pérdida de la virilidad
"Ya no encuentro prácticamente nunca lo que se llama un hombre verdadero. Debido a esto es por lo que es posible hoy en día ser considerado excelente y acceder a una posición importante con un esfuerzo mínimo."


Entrenamiento
"Cuando se alcanza un estadio mediano, uno no es todavía de gran utilidad pero toma conciencia de sus deficiencias y empieza a notar las imperfecciones de los otros. Cuando un Samurai alcanza un nivel superior, es capaz de tomar, por propia iniciativa, decisiones en cualquier situación, de tal manera que ya no necesita los consejos de los otros. [...] Luego, por encima de este nivel, están aquellos cuyo rostro jamás revela lo que piensan, los que no hacen jamás gala de su habilidad, que fingen ignorancia e incompetencia. Y lo que es más: respetan la habilidad de los otros."


"El Samurai valiente no piensa en términos de victoria o derrota; combate fanáticamente hasta la muerte. Sólo de este modo realiza su destino."


"Es seguro que un Samurai que no está preparado para morir, morirá de una muerte poco honorable."


Éxito y Fracaso
"Es cómodo, por razones didácticas, expresarse como si el éxito o el fracaso en el mundo fueran el resultado directo de un buen o mal carácter."


Quien calcula es un cobarde
"Morir es una pérdida, vivir una ganancia y es así que se decide a menudo no morir. Esto es cobardía. Del mismo modo, un hombre que ha recibido una buena educación puede camuflar, con su inteligencia y su elocuencia, su pusilanimidad o su estupidez, que son su verdadera naturaleza. Mucha gente no se da cuenta."


Las decisiones
"El Señor Takanobu Ryuzoti hizo un día este comentario: Si un hombre tarda demasiado en tomar una decisión, se duerme."


El mundo es sueño
"Una persona de poco conocimiento se da aires de sabio: es una cuestión de inexperiencia. Cuando se domina bien algo, no se destaca en nuestro comportamiento: una persona así es educada."


Dignidad y Sinceridad
"Sólo las personas insignificantes, cuyo carácter se revela agresivo, buscan la fama a cualquier precio y chocan con todos los que frecuentan. En un debate o una discusión algunas veces hay que saber perder pronto para hacerlo con elegancia."


El orgullo 
"El orgullo puede ser comparado con la hoja de un sable. Debe afilarse y luego volverse a colocar en la vaina."


Lealtad a la muerte
"Debemos comenzar cada amanecer meditando tranquilamente, pensando en el último momento e imaginando las diferentes maneras de morir."




y

...por cierto os recomiendo también que os deis una vuelta por el blog: Aikido Larraona Pamplona que hace una labor fantástica entre todos los que hacemos Aikido por esta parte del norte de España...y os hablo de esto porque recuerdo una entrada que hizo sobre la película "Ghost Dog", con Forrest Whitaker y Jim Jarmusch a la dirección...en donde hacen referencia a este libro: Pelicula...

jueves, 6 de octubre de 2011

Para la formación del budoka....







Los diez males de un practicante de bushido, de la escuela Kashima Shin y el tratado llamado kokoro no maki.

1. Insolencia.
2. Exceso de confianza.
3. Avaricia.
4. Ira.
5. Miedo.
6. Duda.
7. Desconfianza.
8. Vacilación.
9. Desdén.
10. Orgullo.


Cuando el corazón esta lleno se ira, se crean enemigos, cuando esta libre de ira, se crean amistades.
Cuando el corazón esta lleno de miedo todo parece una amenaza, cuando el corazón esta libre de miedo se ven las verdaderas amenazas.
Cuando el corazón esta lleno de desconfianza, se culpa a los demás, cuando esta libre de desconfianza, no se menosprecia a nadie.
Cuando el corazón esta lleno de orgullo, surge la envidia por los demás, cuando esta libre de orgullo surge la sincera admiración hacia los demás.
Cuando el corazón esta lleno de avaricia, las necesidades son interminables; cuando esta libre de avaricia, no se necesita nada extra.
Cuando el corazón esta lleno de vacilación el respeto se pierde, cuando esta libre de vacilación se gana sin esfuerzo

lunes, 9 de mayo de 2011

SHINTOISMO



El shinto, la religión nacional de Japón, cuenta con 2.500 años de antigüedad y no tiene fundador, ni escrituras sagradas oficiales, en el sentido estricto, ni dogmas fijos. La palabra shinto, que en sentido literal significa "la vía del kami" (kami significa "místico", "superior," o "divino" y se aplica a los principios benéficos y maléficos del agua, la tierra, el agua y de los hombres divinizados), llegó para diferenciar al conjunto de creencias indígenas del Japón del budismo, que había sido introducido en Japón en el siglo 6 DC.
El shinto se compone de las tradicionales prácticas religiosas japonesas así como de las creencias y actitudes frente a la vida que están en consonancia con estas prácticas. Hoy día subsiste más en la vida social de los japoneses y en sus motivaciones que como patrón formal de creencias o filosofía. Permanece estrechamente vinculado con el sistema de valores de los japoneses y con su modo de pensar y actuar.
En sus orígenes fue una mezcla de religiones tribales, cada una contando con su propio kami; un sistema de fe y un cuerpo de vías étnicas, festivales, mitos, escrituras antiguas y actitudes en relación al kami.


Definir qué es el Shinto es tan difícil como penetrar en los misterios del alma japonesa.
El Shinto es uno y múltiple, antiguo y moderno. Es la muñeca que tiene a su disposición muchos vestidos con que disfrazarse.
Durante su larga historia, que va desde algunos siglos antes de Cristo hasta nuestros días, se ha abierto a todas las corrientes culturales que vinieron de Corea y de China, enriqueciéndose progresivamente sin perder sus rasgos esenciales. Cuando parecía ya muerto por el apoyo abierto de los caudillos Tokugawa al budismo y al confucianismo, se renovó hasta suplantar a sus rivales e imponerse como el principio inspirador de la restauración Meiji (1868). La derrota de 1945 y la consiguiente abdicación del emperador a sus privilegios divinos parecieron sellar su fin. Sin embargo, no fue así.
Cada vez son más numerosos los que ven en el Shinto la expresión de los sentimientos más íntimos y vitales del pueblo japonés, la clave más valiosa y eficaz para interpretar la historia y cultura de Japón.
¿Una religión o una manera de vivir?
Se ha discutido y se discute si se puede considerar al Shinto una religión como se la entiende en Occidente. En su favor se aduce al hecho de que en la actualidad se incluye oficialmente entre las religiones del país y que implica, en su estructura, una relación con lo sagrado, con santuarios, ritos y sacerdotes como en las otras religiones.
Sin embargo, la mayor parte de los japoneses consideran al Shinto como la expresión de la cultura tradicional, una manera de vivir que se conecta con determinadas manifestaciones populares (festivales), familiares (culto a los antepasados), o nacionales (fiestas patrias, culto a los héroes).
De hecho, el Shinto difiere de otras religiones porque no tiene libros sagrados, ni una estructura jerárquica o dogmas; no es el producto de una revolución de ideas o de un gran hecho histórico como el budismo, el islamismo, o el cristianismo; no se conecta a un fundador o a maestros calificados. En este sentido presenta muchos elementos comunes con el hinduísmo.
Según algunos estudiosos se trataría de una “religión civil” que encara un acercamiento a la Realidad Suprema, manifestada en la naturaleza, en una forma nacional y social, dejando a cada individuo la libertad de elegir la religión que quiere o también de no tener ninguna.
Hay que reconocer en el Shinto un intento por encontrar un sentido a la existencia con una vinculación a lo trascendente y esto lo caracteriza como religión. Semejante experiencia religiosa se ha realizado con los rasgos típicos de las sociedades primitivas que no hacen distinción entre sagrado y profano, realidad empírica y trascendente, religión y magia.
La falta de un poder central, de principios doctrinales absolutos y de un estricto código moral, permitió la adaptación a las sucesivas corrientes culturales procedentes de Corea y China. Así, la cosmovisión indígena primitiva, enriquecida por los aportes del desarrollo histórico nacional, llegó hasta la actualidad moldeando y preservando las características esenciales del alma japonesa. Por eso Ono Sokyo pudo escribir: “El Shinto es más que una fe religiosa. Es la amalgama de las ideas, actitudes y comportamientos que, a través de más de 2.000 años, se han construido como una parte integrante del estilo de vida del pueblo japonés”.
Otros lo definieron como “el conjunto de los factores emotivos e inconscientes de la raza japonesa”, o “la toma de conciencia de la mentalidad mítica japonesa”. Estas definiciones confieren al Shinto una connotación “étnica” y “secular” con consecuencias prácticas muy importantes.

Orígenes
El Shinto se conecta con los primero grupos étnicos que dieron origen a la raza japonesa. De dónde y cuándo hayan venido es todavía una incógnita y objeto de discusión para los antropólogos. Acaso existieron seres humanos en Japón desde el paleolítico, como lo probarían instrumentos de piedra, aunque no relacionados con los restos de esqueletos, que proceden de la cultura precerámica.
Los más probables antepasados de los japoneses de hoy entraron en el archipiélago durante el neolítico hace unos 15.000 años. Los antropólogos han individualizado nueve grupos diferentes, entre los que predominaban los mongoles, provenientes del Norte de Asia, los malayos y polinesios inmigrados, vía Okinawa, desde el sudeste asiático y la Polinesia, y los ainos de linaje blanco desplazados de su sede en el Cáucaso.
Estos grupos se asentaron sobre todo en las tres islas más importantes: Hokkaido, Honshu y Kyushu, constituyendo zonas de influencia con tradiciones culturales y religiones distintas. Su convivencia no debió ser siempre pacífica. Enfrentamientos y luchas determinaron desplazamientos y la desaparición de grupos menores hasta que, de ese crisol heterogéneo, tuvo nacimiento un mestizaje nacional coherente con un idioma y rasgos culturales comunes.

Este movimiento de unificación empezó en la época Yayoi (siglo II a.C. al siglo III d.C.) y se acentuó en los siglos IV y V, con centro primero en el norte de Kyushu, y después, en Yamato (provincia de Nara). Hubo, pues, un largo proceso de aculturación que dio origen a algo nuevo y específico. Mitos y ritos, en un comienzo, muy diferentes y hasta opuestos, que poco a poco se fueron unificando y convergiendo hacia algunos puntos comunes, sin adquirir nunca una rígida estructura organizativa, doctrinal o moral.
En el siglo VII a este conjunto de creencias y prácticas se le dio el nombre de Shinto, para distinguirlo del budismo y del confucianismo (entrados en Japón en el siglo VI), y que habían influido notablemente en la religión primitiva.

El Shinto emergió así de la tradición prehistórica como heredero de las creencias nativas, y como producto de la vida y del temple de un pueblo japonés. Hay que entender esto en el marco de la aculturación, ya mencionada. Los grupos étnicos primitivos, y las sucesivas olas inmigratorias que siguieron, dieron su aporte específico, por eso en la síntesis que se elaboró progresivamente es posible hallar semejanzas con mitos, ritos y prácticas mágico-religiosas de Siberia, Corea, China, sudeste asiático y Polinesia. Lo mismo debe decirse de las huellas dejadas por el taoísmo, el confucianismo y el budismo.

Para saber +
...un poco +
Enciclopedia del Shinto...


miércoles, 4 de mayo de 2011

KOTOTAMA III


Los monjes maratonianos del monte Hiei. Aparece en las imágenes John Stevens.
(...para ver el video haz "click" en la foto...)

jueves, 31 de marzo de 2011

Pelea de Lobos



El anciano jefe de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida.
El les dijo:
"Una gran pelea está ocurriendo dentro de mi, es entre dos lobos"
Uno de lo lobos es maldad, cobardía, ira, envidia, vanidad, indolencia, lujuria, arrogancia, gula y avaricia.
El otro es bondad, amor, perfección, fe, voluntad, armonía, serenidad, sabiduría, fortaleza y verdad.
Esta misma pelea está ocurriendo dentro de vosotros, y dentro de todos los seres de la tierra.
Los chicos lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo: " ¿cual de los lobos crees que ganará?
El anciano jefe respondió, simplemente...
"El que alimentes."





 

lunes, 7 de marzo de 2011

El arte del gato





Existió en Japón un samurai llamado Shoken, el cual continuamente era molestado por una rata furiosa que vivía en su casa. La rata era tan temeraria que salía de su escondite aún durante el día, haciendo toda clase de estropicios. Shoken hizo que su gato favorito fuera por ella, pero esta rata no era igual a las demás, y después de derrotar al gato, escapó dando chillidos. El espadachín entonces solicitó la ayuda de algunos gatos vecinos, cuya habilidad y valentía para cazar ratas eran notables. Todos juntos fueron soltados contra la rata, pero ésta, agazapada en un rincón, los miró aproximarse y furiosamente los atacó uno tras otro. Los gatos, aterrorizados, emprendieron la retirada.
Desesperado, el maestro trató de matar a la rata por él mismo y tomando su espada de madera, fue por la ella, pero cada esfuerzo del experimentado espadachín era infructuoso, pues la rata evadía su espada tan ágilmente que parecía volar por los aires como un pájaro. Antes que Shoken pudiera seguir sus movimientos, la rata ya había dado un brinco portentoso sobre su cabeza. Sudando copiosamente el espadachín finalmente decidió darse por vencido en la cacería.

Como último recurso, envío por un GATO vecino, ampliamente conocido por su misteriosa virtud como el más hábil caza-ratas. El GATO no parecía de ningún modo ser especialmente diferente de los otros gatos que habían sido invitados para combatir a la rata. Aun no creyendo en el GATO, el espadachín le permitió ir al cuarto donde se encontraba la rata. El GATO fue quieta, lenta y sigilosamente, como si no estuviera enterado de las escenas inusuales que habían tenido lugar en el cuarto. La rata, sin embargo, ante su proximidad y extremadamente aterrorizada, permaneció inmóvil y estupefacta en un rincón. El GATO casi descuidadamente fue por la rata y volvió trayéndola por el cuello.

Esa noche, todos los gatos que habían participado en la cacería de la rata, tuvieron una gran sesión en casa de Shoken, y respetuosamente pidieron al gran GATO que tomara el sitio de honor. Le hicieron profundas reverencias y dijeron: “Todos nosotros somos notables por nuestro valor y astucia, pero nunca creímos que pudiera haber tan extraordinaria rata en el mundo. Ninguno de nosotros pudimos hacer nada contra ella hasta que tu llegaste; ¡y que fácilmente te llevaste la tarde!. Queremos que divulgues tus secretos para nuestro beneficio, pero antes, permítenos mostrar cuanto sabemos cada uno de nosotros acerca del arte de cazar ratas”.

El gato negro vino al frente y dijo: “Yo nací en una familia reputada por su habilidad en el arte. Desde mis primeros días, me he entrenado con vistas a convertirme en un gran caza ratas. Puedo saltar sobre obstáculos de más de dos metros de alto; se como deslizarme a través de agujeros pequeños por donde solo cabe una rata. Soy diestro en ejecutar toda clase de acrobacias. Soy tan astuto que hago que las ratas piensen que duermo, pero se como golpearlas tan pronto como están a mi alcance. Aún las que corren sobre las vigas, no pueden escapar de mí. Es realmente una deshonra que me haya retirado esa rata vieja hoy”.

El GATO, gran veterano dijo: “Lo que has aprendido es la técnica del arte, tu mente está siempre consciente de planear como combatir al oponente. La razón por la cual los antiguos maestros desarrollaron la técnica, es para familiarizarnos con el método apropiado de realizar el trabajo, y el método es naturalmente simple y efectivo, incluyendo todos los puntos esenciales del arte. Aquellos que siguen al maestro fallan en alcanzar su principio por estar tan ocupados en mejorar sus destrezas técnicas y habilidades manipuladoras. El fin es alcanzado, y la destreza logra su más alta eficiencia, pero ¿cuanto vale todo eso? La destreza es una actividad de la mente, no hay duda, pero debiera estar en concordancia con EL CAMINO. Cuando éste último es menospreciado y solo la destreza está en la mira, hay desarmonía y se está propenso a la derrota. Esto debe ser muy bien recordado en el arte del combate”.

El gato tigre avanzó al frente y expresó su punto de vista así: “Para mi, lo que es importante en el arte del combate es el espíritu (Ki); yo me he entrenado mucho en su cultivo y desarrollo. Estoy ahora en posesión d un espíritu muy fuerte, el cual llena totalmente el cielo y la tierra. Cuando enfrento a un adversario, mi imponente espíritu está sobre él, y la victoria es mía, aún antes de empezar el combate. No tengo un esquema consciente de como utilizar ciertas habilidades técnicas, pero ellas vienen a mí espontáneamente, de acuerdo a los cambios en la situación. Si una rata se encuentra corriendo sobre una viga, yo solo la miraría intensamente con todo mi poder espiritual, y ella es seguro que caería por sí misma de la altura y sería mi prisionera. Pero esa vieja y misteriosa rata se movía libremente sin emitir ninguna sombra. La razón me abandona”.

La réplica del gran GATO fue así: “Tu sabes como sacar lo máximo de tus potencias psíquicas, pero el simple hecho de que seas consciente de ello, trabaja contra ti; tu fuerte psique se mantiene opuesta a la de tu adversario, pero tú nunca estarás seguro de que la tuya sea más fuerte que la de él, por esto es que siempre hay una posibilidad de que la tuya sea superada. Tú podrás sentir que tu psique activa y vigorosa llena todo el universo, pero ésta no es el espíritu real, no es más que su sombra imagen. Esto puede semejarse al Kosen no Ki de Mencio (hao-jan chi ch´i), pero en realidad no es tal. El Ki de Mencio, como sabemos, es brillante y luminoso, y por esta razón lleno de vigor, mientras que el tuyo gana vigor de acuerdo a condiciones. Debido a esta diferencia de origen, hay una diferencia en su operación. Uno es un gran río de flujo incesante, mientras que el otro es una corriente de temporal después de una intensa lluvia, pronto agotada cuando se encuentra con una arremetida impetuosa de otra fuerza más poderosa. Una rata desesperada a menudo resulta más fuerte que el gato atacante. Si la rata ha sido arrinconada, el combate será para ella de vida o muerte y a una víctima desesperada no le importa escapar ilesa. Su actitud mental desafiará cualquier posible daño que le pueda sobrevenir. Su ser completo encarará al Ki en combate, y ningún gato puede vencer su resistencia semejante al acero".

El gato gris avanzó ahora cautelosamente y dijo : "Como tu nos dices, una psique aunque fuerte, está siempre acompañada de su sombra, y es seguro que el enemigo tomará ventaja de esta sombra, aún cuando pueda ser el más débil de todos los enemigos. Yo me he disciplinado por mucho tiempo en este camino: no intimidar al enemigo, no forzarlo a combatir, más bien, asumir una actitud dócil y conciliatoria. Cuando el enemigo se siente fuerte, yo simplemente aparento docilidad y persigo sin descanso sus movimientos. Actúo como la cortina abandonada a la presión de una piedra arrojada contra ella. Aún ratas fuertes no encuentran medios de derrotarme. Pero con la que acabo de lidiar hoy, no tenía paralelo, rehusó someterse a mi arrollador poder psíquico, y no fue tentada por mis manifestaciones de psique dócil. Fue la criatura más misteriosa, parecida a la cual yo nunca he visto otra en mi vida".

El gran GATO viejo contestó : "Lo que llamas psique dócil no está en armonía con la NATURALEZA; es de manufactura humana, es una invención preparada por tu mente consciente, Cuando tratas por estos medios de aplastar la psique positiva, impetuosa y atacante de tu oponente, el podría ser lo suficientemente rápido como para detectar cualquier signo de vacilación psíquica que pudiera aparecer en tu mente, Así, la psique dócil artificialmente evocada, produce un cierto grado de enturbiamiento y obstrucción en tu mente, lo cual de seguro interferirá con la agudeza de tu percepción y la agilidad de tus acciones, por eso es que la NATURALEZA se siente impedida de proseguir sus movimientos originales y espontáneos. Para hacer que la NATURALEZA muestre su misteriosa forma de llevar a cabo las cosas, es necesario suprimir todo pensamiento propio, toda invención y toda acción; permite a la naturaleza seguir su propio camino, permítele actuar como si la sintieras en ti y no habrá sombras, ni signos, ni indicios por medio de los cuales puedas ser sorprendido; así, no habrá enemigo que se te se pueda oponer con éxito”.

“No estoy diciendo, sin embargo, que la disciplina que cada uno de ustedes ha seguido por tanto tiempo, haya sido sin propósito. Después de todo el CAMINO se expresa a través de sus propios vehículos. Los planes o designios técnicos, mantiene la RAZÓN en ellos, el poder espiritual es operativo en el cuerpo y cuando está en armonía con la NATURALEZA, actúa en perfecto acuerdo con los cambios ambientales. Cuando una psique dócil es así sostenida, permite que uno pueda dejar de luchar en el plano de la fuerza física y enfrentar con éxito aún a las rocas. Pero hay una consideración esencial, la cual si no es tomada en cuenta, es seguro que trastorne todo. Ésta es: no acariciar ni aún la más pequeña manchita de pensamiento auto consiente. Cuando ésta está presente en sus mentes, todos sus actos se vuelven auto-voluntarios, mañas diseñadas por los humanos, las cuales no están de conformidad con el CAMINO. Es así que la gente rechaza doblegarse a sus técnicas y amagos y establece en su contra una psique antagónica. Cuando ustedes están en el estado de mente conocida como 'no-pensamiento” (mushin), actúan en unión con la NATURALEZA, sin recurrir a ningún invento artificial. El CAMINO, sin embargo, está por encima de cualquier limitación, y toda esta plática esta lejos de ser exhaustiva, por lo que al CAMINO de refiere".

"Hace algún tiempo, hubo un gato vecino mío, el cual se pasaba todo su tiempo durmiendo, sin mostrar el menor signo de poder espiritual animal, más bien parecía una estatua de madera. Nadie lo vio jamás atrapar una sola rata, pero por donde él merodeaba, ninguna rata se atrevía a aparecer. Una vez yo lo visité y le pregunté la razón de ello. No me contestó. Repetí mi pregunta hasta cuatro veces, pero permaneció en silencio. No era que no quisiera responderme, sino que en verdad no sabía que o como contestarme. Así note, que quien sabe, no pronuncia una sola palabra; mientras que quien habla no sabe nada. Este viejo gato era olvidadizo no solo de sí mismo, sino de todas las cosas que a él concernían; estaba en el más alto estado espiritual de no-propósito. El fue un gato que alcanzó el estado de guerrero divino y no mataba. Yo no puedo ser comparado con él”.

Continuó el GATO; "Bien, yo soy solo un simple gato, las ratas son mi alimento y ¿cómo puedo saber acerca de asuntos humanos? Pero si me permiten decir algo más, deben recordar que el arte de la espada es un arte que se realiza en el momento crítico de la RAZÓN de la vida y la muerte, y no significa solamente vencer a sus oponentes. Un samurai debe tener siempre presente este hecho y disciplinarse tanto en una cultura espiritual, como en las técnicas de la espada. Por tanto, primero que nada debe tener una penetración de la RAZÓN de la vida y la muerte, cuando su mente esté libre de pensamientos egoístas. Habiendo alcanzado esto, ya no abrigará dudas ni se distraerá con pensamientos inoportunos; no calcula ni reflexiona; su ESPÍRITU está sereno, dócil y en paz con lo que lo rodea; tiene una mente serena y vacía; y así, está en posibilidad de responder libremente a los cambios que tengan lugar de un momento a otro en el ambiente que lo rodea. De otro modo, cuando un pensamiento o deseo se agita en su mente, el evocará a un mundo de formas; hay 'YO' y 'NO-YO', y las contradicciones se continuarán. A medida que esta oposición sigue, EL CAMINO se encuentra restringido y bloqueado; sus actividades libres se hacen imposibles. Su ESPÍRITU es ahora empujado a la oscuridad de la muerte, al mismo tiempo que pierde su nativa y misteriosa brillantes. ¿Como espera en tal estado mental triunfar y como arriesga así su destino contra el oponente? Aún cuando salga victorioso, no será más que un accidente y decididamente contra el espíritu de la espada”.

“Por un 'no-propósito', no debe entenderse meramente la ausencia de cosas donde el vacío de la nada prevalece. EL ESPÍRITU es por naturaleza sin forma, y ningún objeto debe ser albergado en él. Cuando algo es conservado ahí, su energía psíquica pierde su balance, su nativa actividad se restringe y ya no fluye con la corriente. Cuando la energía es anclada, hay mucha en esa dirección, mientras que en otra dirección hay carencia de ella. Donde hay mucha, sobre-fluye y no puede ser controlada; donde hay poca, no recibe suficiente alimentación y se consume. En ambos casos, se es incapaz de enfrentarse con las siempre cambiantes situaciones. Pero cuando prevalece un estado de no-propósito (el cual es también un estado de no-pensamiento) EL ESPÍRITU no conserva nada en él, ni es enviado en ninguna dirección; trasciende sujeto y objeto; responde naturalmente con la mente vacía a las vicisitudes ambientales y no deja huellas. Tenemos en EL LIBRO DE LOS CAMBIOS (I CHING): ‘En él existe un no-pensamiento, un no-hacer (o no-desear), absoluta quietud y no movimiento; pero él siente, y cuando actúa, fluye a través de cualquier objeto o evento del mundo. Cuando esto es entendido en conexión con el arte de la espada, uno está más cerca del CAMINO”.

Después de escuchar atentamente la sabiduría del GATO, Shoken hizo esta pregunta: “¿Que significa 'no hay sujeto ni objeto'?”.

Respondió el GATO: “Debido a que existe el YO, existe el ENEMIGO; cuando no hay YO no hay ENEMIGO. El ENEMIGO significa una oposición tal como la de que la hembra es lo opuesto al macho, o que el fuego lo es del agua. Cualquier cosa que tenga forma, existe necesariamente en oposición de algo. Cuando no hay signos (de pensamiento en movimiento) agitándose en tu mente, no tienen allí lugar conflictos de oposición, uno tratando ser mejor que otro, y esto es conocido como el estado de 'ni ENEMIGO ni YO'. Cuando además la mente misma es olvidada junto con los signos (de pensamiento en movimiento), uno disfruta de un estado de no-hacer en absoluto, se encuentra en un estado de perfecta y quieta pasividad, está en armonía con el mundo, es uno con él. Mientras el estado ENEMIGO-FORMA deja de existir, uno no es consciente de ello, pero no puede decirse que esté enteramente inconsciente de lo mismo. La mente está purificada de todo movimiento de pensamiento y así uno actuará solo cuando haya una inspiración (desde EL INCONSCIENTE)”.

“Así, cuando tu mente está en un estado de no-hacer absoluto, el mundo se identifica contigo, lo cual significa que no eliges entre correcto e incorrecto, simpatía y antipatía, y estás por encima de cualquier forma de abstracción. Tales condiciones como placer o dolor, ganancia o pérdida, son creaciones de tu propia mente. El universo completo, en verdad no debe ser buscado fuera de LA MENTE. Un antiguo poeta cantó: “Cuando hay una partícula de polvo en tu ojo, el mundo tridimensional se convierte en un sendero angosto; mantén tu mente completamente libre de objetos - y ¡cuanto se expandirá esta vida!”- Cuando una partícula de arena, aunque pequeña, entra en el ojo, no podemos mantenerlo abierto; el ojo puede ser comparado con LA MENTE, la que por naturaleza es brillantemente luminosa y libre de objetos. Pero tan pronto como un objeto entra en ella, su virtud se pierde. Se dice nuevamente que: “cuando uno es rodeado por un enemigo - cientos de miles de veces más fuertes - esta forma (conocida como mi YO) puede ser convertida en pedazos, pero LA MENTE es mía y con ella, ningún ejercito, por muy poderoso que sea, no tiene nada que hacer”. Dice CONFUCIO: “Aún un hombre ordinario de la calle no puede ser privado de su propia voluntad'. Sin embargo, cuando la mente está confundida, se convierte en su propio enemigo”.

“Esto es todo lo que yo puedo explicar aquí, la tarea de un maestro, no puede ir más allá de transmitir técnicas e ilustrar las razones para ello. La verdad es auto-alcanzable, es transmitida de mente a mente; ésta es una transmisión especial lejos de cualquier enseñanza. No hay aquí desviaciones voluntarias posibles de la enseñanza tradicional. Aún el maestro es impotente a este respecto. Y no está esto confinado al estudio del ZEN. Desde el entrenamiento mental iniciado por los antiguos sabios, hasta las variadas ramas del arte, la auto-realización es la idea fundamental de todas ellas, y ésta es transmitida de mente a mente”.

“Lo que se transmite con la enseñanza, es conocer lo que tiene dentro de uno mismo. No hay transferencia de secretos de maestro a discípulo. La enseñanza no es difícil, escuchar tampoco es difícil, pero lo que sí es realmente difícil, es hacerse consciente de lo que se tiene en uno mismo y poder utilizarlo como propio, lo cual es el SATORI. El SATORI, es un despertar de un sueño. El despertar, la auto realización y el ver dentro nuestro propio ser son todos sinónimos”.






(1) De un viejo libro de Kenjutsu, probablemente escrito por los primeros maestros de la escuela Ittoryu, la cual fue fundada por Ito Kagehisa en el siglo XVII.




viernes, 4 de febrero de 2011

ZEN Y LAS ARTES MARCIALES






(extracto)





      Vosotros y yo somos diferentes. ¡Si no se pueden encontrar soluciones a la propia vida se llega a un callejón sin salida! Aquí y ahora, ¿cómo crear nuestra vida? Se proyecta una película y si se detiene, la imagen se vuelve fija, inmóvil. Las artes marciales y el Zen tienen en común la creación y la concentración de la energía. Concentrándose “aquí y ahora” y exteriorizando la verdadera energía de nuestro cuerpo, se puede observar y recargar. Cuando se abre la mano, se puede obtener todo. Si se cierra la mano, no se puede recibir nada. En las artes marciales, hay que penetrar los elementos, los fenómenos, y no pasar al lado de ellos. Las artes marciales son pues esencialmente viriles, ya que el hombre penetra a la mujer. Pero en nuestra época todo el mundo quiere economizar su energía y se vive a medias. Siempre se esta incompleto. Las gentes viven a medias, tibias como el agua del baño.
     Hay que aprender a penetrar la vida.
     Así, el secreto de las artes marciales es aprender a dirigir el espíritu, Ryu  Gi. Esto forma la base de las técnicas corporales. El espíritu debe volverse la sustancia. El espíritu es la sustancia, sin forma pero algunas veces tiene una forma. Cuando la actividad del espíritu llena todo el cosmos entero, este espíritu aprovecha las ocasiones, tiene una posibilidad de evitar los accidentes y puede atacar las diez mil cosas en una sola. Esto significa que, durante un combate nuestro espíritu no debe ser influenciado por ningún movimiento del adversario, por ninguna de las acciones de su cuerpo y de su espíritu. Nuestro espíritu debe dirigirse libremente, no tener la esperanza de atacar al adversario, ni dejar de prestarle atención. Se debe estar completamente atento de instante en instante.
       En nuestra vida cotidiana es lo mismo. Algunas personas solo piensan en el dinero, ya que este permite satisfacer todo. Ahora bien, por él, pierden su honor. Otros solamente desean honores y pierden su dinero. Algunos se concentran solamente sobre el amor, pierden su dinero y su energía. “Pero nuestra dicha no existe de un solo lado.”
      Debemos crear nuestra vida, volvernos libres, desapegados, solamente atentos al aquí y ahora: todo se encuentra aquí.
      “El reflejo de la luna en el rió esta siempre en movimiento. Sin embargo, la luna existe y no se va de ahí.” Se queda pero se mueve. En un poema muy corto sobre el secreto del Zen  y de las artes marciales, y un gran koan. La corriente del agua no vuelve nunca hacia atrás. El agua pasa, pasa... pero la luna no se mueve. Durante un combate, el espíritu tiene que ser como la luna, pero el cuerpo y el tiempo pasan, pasan como la corriente. El instante presente no vuelve jamás. Durante zazen, cada una de nuestras inspiraciones y expiraciones es la de ahora, y no vuelve nunca. Es posible rechazar la respiración, pero la de ahora no es la de antes. La respiración de después no es nunca como la de antes. Ayer era ayer. Hoy es hoy. Es diferente. Yo digo siempre que debemos concentrarnos “aquí y ahora”, crear “aquí y ahora”. De  esta manera, uno puede volverse “fresco”, nuevo. El zazen de hoy no es el mismo que el de ayer. El zazen debe ser siempre fresco, “aquí y ahora”. No debéis relajaros durante zazen, ni durante el entrenamiento a las artes marciales. Hacerlo a medias no es bueno. Hay que hacerlo hasta el fondo darse totalmente. No debemos retener restos de energías. Concentrarse significa la salida completa, la descarga total de la energía. Esto debe encontrarse en cada uno de los actos de nuestra vida. 
     En el mundo moderno, vemos todo lo contrario; los jóvenes viven a medias y están muertos a medias. Tienen una sexualidad incompleta. Y durante su trabajo o durante zazen piensan en el sexo, e inversamente: así sucede en todos los actos de la vida.
    Pero si se descarga totalmente la energía, se puede absorber energía fresca que fluye como la corriente del agua.
    Durante un combate, si se economiza un resto de energía, no se puede ganar. Este es un secreto de las artes marciales. No debemos depender de los wasa, de la técnica. Hay que crear. Si un hombre rico da dinero a su hijo, éste no aprende a ganarlo. E, inversamente, el hijo de un hombre pobre sabrá crear el método para procurárselo. Las artes marciales no son un teatro ni un espectáculo. Esto no es el verdadero Budo. El secreto de las artes marciales, decía siempre Kodo Sawaki, es que no  hay victoria ni derrota. ¡No se puede vencer ni ser vencido! El deporte y las artes marciales son diferentes. En  el deporte, hay  tiempo. En las artes marciales no hay más que el instante. Por ejemplo, en el baseball, el “bateador” espera la pelota, existe el tiempo: la acción no se produce en el instante. Lo mismo sucede en el tenis, en el rugby en el fútbol, en todos los demás deportes. ¡El tiempo pasa y permite pensar en algo durante un pequeño momento mientras que se espera! En las artes marciales no está el tiempo de espera. La victoria y la no-victoria, la vida o la no- vida, se deciden en un instante. Hay que vivir en el instante: aquí es donde la vida y la muerte se deciden totalmente.

                MONDO

    P. —A propósito de los exámenes de acceso para adquirir los grados, los Dan, un maestro nos dijo un día que tres cosas eran importantes: shin, wasa, thai...el espíritu,
 la técnica, el cuerpo. ¿Cuál es la más importante?
    R. —En las artes marciales como en el juego de Go, conocer bien la técnica es muy práctico. Sucede a veces que en un ser joven el cuerpo sirve de elemento fundamental, mientras que en un hombre de más edad, técnica y espíritu predominan. De hecho, lo más importante es shin, el espíritu. Después viene la técnica y el cuerpo. En los demás deportes, sobre todo en Occidente, la fuerza del cuerpo debe ser la más desarrollada. No es este el caso en las artes marciales; en judo, el cuerpo debe ser formado, pero es secundario en relación a la técnica y al espíritu-intuición necesario para aplicarlo bien. Si técnica fuerte y cuerpo fuerte luchan juntos, es la técnica la que vencerá. Si un espíritu fuerte combate una técnica fuerte, es el espíritu el que vencerá ya que sabrá encontrar el punto débil. Se conoce la historia del samurai que, después de una riña, combatía con un obrero. Aquel le hizo un hábil estrangulamiento mortal y el obrero se ahogaba cuando, en la punta de sus dedos, palpo los testículos de su adversario, los cuales agarro y apretó con todas sus fuerzas. Al cabo de algunos instantes, el samurai estuvo obligado a soltar presa, vencido...
     El entrenamiento no debe estar concentrado únicamente sobre el desarrollo del cuerpo. Evidentemente, en los torneos modernos, no se lucha a vida o a muerte, sino para ganar puntos: por lo que la fuerza del cuerpo y la técnica es suficiente. En los tiempos antiguos, era completamente de otra manera puesto que la vida se encontraba en juego: entonces la intuición lo decidía todo, como último recurso.
      Hoy día, se debería volver a encontrar esto; en cada combate, hacer como si la vida dependiera de el, incluso con los sables de madera. Entonces, las artes marciales encontrarían su verdadero lugar; la practica de la vía. Si no, no se trata más que de un juego...
     Fuerza de cuerpo, técnica y fuerza de espíritu están, de hecho, más o menos en igualdad, pero es siempre shin, el espíritu, el que decide el resultado del combate.
     Ya os he contado la historia del samurai que vino a ver al legendario Maestro Miyamoto Musachi, y le pidió que le enseñara la verdadera vía del sable. Este último acepto. Convertido en su discípulo, el samurai pasaba su tiempo, bajo la orden del maestro, acarreando y cortando leña, yendo a buscar agua a una fuente alejada. Y  esto,  todos los días, durante un mes, dos meses, un año, tres años. Hoy día, cualquier discípulo hubiera huido al cabo de algunos días, incluso de algunas horas. El samurai continuaba y de hecho, entrenaba su cuerpo. Sin embargo, al cabo de tres años ya no pudo aguantar mas y le dijo a su maestro: “¿Pero que entrenamiento me hace usted seguir aquí? Desde mi llegada no he tocado un sable. ¡Paso mi tiempo cortando leña y transportando agua! ¿Cuándo me iniciara usted?”. “Bueno, bueno”, respondió el maestro. “Voy a enseñarte la técnica, ya que lo deseas.”Le hizo entrar en el dojo y, cada día, desde la mañana hasta la noche, le ordeno que caminara sobre el borde extremo del tatami y que diera así, paso a paso, sin equivocarse, la vuelta a la sala.
     P. —Pero esa es exactamente la manera que se debe tomar en el Kendo, un pie en la línea del otro, después deslizarse...
     R. —Sí. De esta manera el maestro le enseño la concentración sobre la marcha. Concentrarse sobre un acto, hacerlo perfectamente. Ya que los detalles de la técnica, los trucos, los pasos, son de hecho secundarios con relación a la concentración. Si se está suficientemente concentrado, un gesto, uno solo, es suficiente.
     Por consiguiente, el discípulo caminó a lo largo del borde del tatami durante un año. Al cabo de ese tiempo, dijo al maestro: “Yo soy un samurai, he practicado mucho la esgrima, he encontrado a otros maestros de kendo. Ninguno me ha enseñado como usted lo hace. Por favor, enséñeme la verdadera vía del sable.””Bien, dijo el maestro, sígueme. “Lo  condujo lejos, a un lugar en el que se encontraba un trozo de madero que atravesaba un precipicio de una profundidad increíble, aterradora”: “He aquí dijo el Maestro, tienes que atravesar este pasaje.”  El samurai discípulo no comprendía nada de aquello y, de cara al precipicio, dudaba, sin saber que hacer. De pronto, oyeron detrás de ellos un toc.toc, el ruido de un bastón de ciego. El ciego, sin prestar atención a su presencia, paso al lado de ellos y atravesó sin dudar, tanteando con su bastón el madero que franqueaba el precipicio. “¡Ah pensó el samurai, empiezo a comprender. Si el ciego atraviesa así, yo debo hacer lo mismo.” En este instante el Maestro le dijo: “Durante un año, has caminado sobre el borde del tatami que es mas estrecho que este tronco, así que debes pasar.” El samurai comprendió y...atravesó de una vez el puente. El entrenamiento estaba completo: el del cuerpo durante tres años; el de la concentración sobre una técnica (la marcha) durante un año, y el del espíritu de cara al precipicio, de cara a la muerte.
     P.--¿Pero por que el espíritu es lo más importante?
     R. —Porque, a última hora, es él quien decide.
     En las artes marciales japonesas, desde los tiempos antiguos, un solo gesto justo provocaba la muerte. De aquí viene la lentitud, la concentración de los movimientos antes del ataque, Un golpe, y se acabó: un muerto, algunas veces dos, si se daban los golpes justos. Todo se juega en un instante. En este instante, el espíritu decide todo, técnica y cuerpo lo siguen. En todos los deportes de hoy día existe un tiempo de espera. En las artes marciales no hay tiempo de espera: si se le espera aunque solo sea un poco, el espíritu debe estar sin cesar concentrado sobre la situación, dispuesto a atacar o reaccionar. De aquí su importancia primordial.
     P. —Pero ¿cómo elegir la técnica de ataque?
     R.---No es cuestión de elegir. Ello debe hacerse inconscientemente, automáticamente, naturalmente. El pensamiento no puede intervenir ya que si no, hay tiempo de espera, por consiguiente fallo. La conciencia permanente, despierta de la situación global es pues esencial para que surja el gesto justo: la conciencia selecciona un golpe, técnica y cuerpo parten hacia delante. Y se acabó.
    P---Por ejemplo en kendo. Hay un golpe llamado debana wasa: se trata de atacar antes de que el adversario lo haga, de golpear antes de que él golpee. Por consiguiente, en esta técnica del debana, la intuición es en efecto muy importante.
    R.---¡La intuición es siempre esencial! Si el adversario os da un golpe inesperado, debéis tener entonces la intuición de la parada, la conciencia de la huida. ¡Para salvaros del golpe! Conciencia que provocará la reacción del cuerpo y de la técnica apropiada. ¡Pero si pensáis en ese momento: “Debo utilizar tal o cual técnica”, en el instante de vuestro pensamiento, seréis tocado! La intuición desencadena el cuerpo y la técnica. Cuerpo y conciencia se unen: se piensa con el cuerpo entero, se emplea totalmente en la reacción.
    Es por esto por lo que es difícil hacer categorías sobre la importancia o la jerarquía de shin, el espíritu, wasa, la técnica, y tai, el cuerpo. Deben estar unidos, No separados. Es su perfecta unión la que crea el acto justo. No su separación. La unidad total.
    En las artes marciales japonesas, la Vía del sable, el kendo, ha sido considerada siempre como el arte más noble de combate, ya que es la que mejor une estos tres factores: conciencia-intuición, cuerpo y técnica.   
     P.---En el mundo, doce millones de personas practican el kendo, seis millones el judo, cinco millones el kárate, un millón el aikido, y doscientas mil personas el tiro con arco, el kyudo...
    R.---En todas estas artes marciales, la unidad entre el espíritu, el cuerpo y la técnica es esencial.
    Pensar y después golpear no es el gesto justo. Hay que atrapar suki, la ocasión, la oportunidad. Esto es muy importante. El pensamiento no puede hacerlo. Solamente la conciencia puede atrapar la oportunidad de la acción. El vació en el que hay que actuar.
    P.--- El momento oportuno...
    R.---La oportunidad para el acto. La ocasión de ataque. Aprovechar el defecto. Por intuición, y este es un punto muy importante, hay que aprovechar el momento en el que, en la inspiración, el adversario presenta un punto débil...
    P.---¿La inspiración del adversario o la suya propia?
    R.---La inspiración del adversario. Vosotros debéis expirar antes y durante el ataque. En kárate, un golpe recibido durante la inspiración puede ser peligroso. Pero no durante la expiración. Por consiguiente, hay que aprovechar la oportunidad cuando el adversario inspira, ya que entonces, presenta un fallo un vacío.
    P.---¿Por qué?
    R.---Siempre hay una oportunidad en la inspiración porque el cuerpo se vuelve más ligero, menos concentrado. La inspiración es una excelente oportunidad que el espíritu- cuerpo debe saber aprovechar. Atacar durante la inspiración del adversario, cuando este presenta un lado débil, un defecto en su defensa, en su actitud, he aquí un gran secreto.
    La inspiración es un gran suki, una gran oportunidad. Un  exceso de tensión también: de esta manera, en un torneo, no se puede mantener la atención al mismo nivel de intensidad. En un momento dado nuestra atención se debilita: entonces presentamos un fallo, un suki, una ocasión, que el adversario debe saber aprovechar.
    Pero esta cuestión de la oportunidad se encuentra en todos los combates, no-solo en las artes marciales, sino también en las discusiones, en los negocios... No debéis mostrar fallos: ni en las artes marciales ni en la vida cotidiana. ¡La vida es un combate! Hay que permanecer concentrado. No descubráis vuestros puntos débiles, y por consiguiente reducirlos por un entrenamiento continuo al dominio de sí.  Toda la educación japonesa tradicional se fundamenta sobre esta vigilancia: no manifestar los puntos débiles  para que otro no se aproveche de ello. El juego del torneo es descubrir los puntos débiles del adversario: hasta ahí se llega con la voluntad, con la atención, con la concentración. Y cuando la oportunidad se presenta, aprovecharla valientemente, sin pensar.     
    Y tanto en los torneos como en los combates de la vida cotidiana, el struggle for life, la observación de los ojos es muy importante: ya que cuando los ojos del adversario se mueven, sé turban, dudan, se debilitan, hay un suki, una oportunidad, un fallo. En todos los momentos críticos de nuestra vida, no hay que manifestar los puntos débiles, si no es el error, la derrota, el fracaso. Esta vigilancia no viene de una tensión excesiva del cuerpo que se fatigaría rápidamente, sino de la atención de la conciencia. De aquí la importancia de shin, el espíritu. El cuerpo manifiesta puntos débiles, la conciencia puede corregir, canalizar, dirigir todo esto.
    P.---El año pasado vi en Kyoto a dos maestros de kendo, de alrededor de ochenta años, que se enfrentaban en torneo: durante cinco minutos se pusieron uno frente a otro, sable en mano, punta contra punta, sin moverse, absolutamente sin moverse. Y al cabo de cinco minutos, el árbitro declaró combate nulo, Kiki Wake.
    R.--- Sí. Cuando alguien se mueve, muestra siempre sus puntos débiles. Allí donde los jóvenes se hubieran batido vigorosamente en ataques y acciones más o menos desordenadas, allí donde los hombres de edad madura hubieran hecho entrar en juego toda la experiencia de su técnica, los dos maestros  de artes marciales se contentaron con un combate de espíritu, por y con los ojos. Si uno de los dos se hubiera movido, su conciencia se habría movido también, y habría manifestado un fallo. El primero que se hubiera debilitado habría perdido radicalmente ya que el otro reaccionaria rápidamente.
    Vosotros conocéis la historia de los tres gatos: un samurai tenía en su casa un ratón del que no llegaba a desembarazarse. Entonces adquirió un magnifico gato, robusto y valiente. Pero el ratón, más rápido, se burlaba de el. Entonces el samurai tomo otro gato, malicioso y astuto. Pero el ratón desconfió de el y no daba señales de vida mas que cuando este dormía. Un monje Zen del templo vecino presto entonces al samurai su gato: este tenía un aspecto mediocre, dormía todo el tiempo, indiferente a lo que le rodeaba. El samurai encogió los hombros, pero el monje insistió para que lo dejara en su casa. El gato se pasa el día durmiendo, y muy pronto, el ratón se envalentono de nuevo: pasaba y volvía a pasar por delante del gato, visiblemente indiferente. Pero un día, súbitamente, de un solo zarpazo, el gato lo atrapo y lo mató. ¡Poder del cuerpo, habilidad de la técnica no son nada sin la vigilancia del espíritu!
    Una conciencia justa es esencial al movimiento del cuerpo.
    P.---Pero ¿qué se puede hacer para permanecer en la concentración justa? ¡La tensión y fatiga no se la puede mantener sin moverse!
    R.---Es vuestra conciencia la que no debe perturbarse ni calcular: justo adaptarse a lo que pasa. Llevad sin cesar vuestra concentración sobre la respiración, sobre vuestra expiración, que debe ser lenta, larga, y descender lo más bajo posible en el abdomen, en el hara. Y vuestros ojos, no perdáis de vista los ojos del adversario: seguid de esta manera su movimiento interior. En el combate de sable que hemos visto, entre Maestro Yuno y uno de sus discípulos, este último, al cabo de algunos minutos, jadeaba, agotado por la tensión. Maestro Yuno estaba simplemente ahí, concentrado, tranquilo, muy tranquilo. Absolutamente vigilante. Y en un momento preciso, con la punta de su sable hacia la garganta, arrojo al discípulo fuera del tatami. Un solo gesto le fue suficiente, a partir del momento en el que descubrió el punto débil en la parada del adversario. Concentraos pues sobre la expiración, esto es muy importante. Que ella sea lo más larga posible, lo más calmada posible: esto ayuda a no estar fatigado o apasionado.
    P.---Los samuráis que hacían duelos de noche concentrándose sobre la sombra de su adversario...
    R.---Desde luego el movimiento de la sombra indicaba el movimiento del cuerpo y el de la conciencia. Pero esto no les impedía, más bien al contrario, expirar poderosamente en su hara... Pero vosotros debéis y podéis encontrar esta concentración fundamental en simples combates de entrenamiento, como durante los torneos. No vale la pena entrenarse para eso. Es el poder de vuestra concentración lo que cuenta. Hay que canalizar tensión del cuerpo y habilidad de la técnica en la atención-intuición del espíritu. El espíritu esta entonces vacío, ku, sin fallos. Esto es el Zen. Esto es también la verdadera vía del Budo. De cara a la muerte, como de cara a la vida, la conciencia debe estar tranquila. Hay que decidir aceptándolas completamente, tanto la propia vida como la propia muerte. No sufrir. Incluso si mi cuerpo muere, mi espíritu debe permanecer derecho (gesto del pulgar hacia arriba): este es el entrenamiento del Zen y del Budo. El gran Maestro Miyamoto Musachi abandono de esta manera su vida de combate para resolver este problema: como morir. ¡E hizo zazen! (Risas).
    P.--- En Europa, en los Estados Unidos, en el Japón, mucha gente practica las artes marciales, sin practicar verdaderamente la vía del Budo, ni la del Zen. Y la opinión común pretende que los principios del Zen, la filosofía del Zen, no tiene nada que ver con la practica deportiva de las artes marciales.
   R.---Los que no quieren seguir la enseñanza Zen, verdadera base del Budo, no tienen porque hacerlo. Estos se sirven entonces de las artes marciales como de un juego, como de un deporte entre otros. Los que quieran alcanzar una dimensión mas elevada de su ser, de su vida, deben comprender esto. No se puede obligar a nadie ni criticar a nadie. Sin embargo, unos son como niños que juegan con cochecitos, otros conducen verdaderos coches... Yo no soy negativo de cara a los deportes: estos entrenan el cuerpo, la resistencia... Pero el espíritu de competición, el espíritu de poder que se encuentra en ellos, no es bueno: esto testimonia una visión falsa de la vida. La raíz de las artes marciales no se encuentra ahí.
    Los educadores de hoy día son también responsables de esta situación; ellos entrenan el cuerpo, la técnica, pero no la conciencia. Sus alumnos se pelean para ganar, juegan a la guerra como niños. No hay ninguna sabiduría en todo eso. ¡No es del todo eficaz para la conducta de la vida! ¿Para que les sirve su técnica en la vida cotidiana? El deporte no es más que una diversión y, a fin de cuentas, usa el cuerpo para el espíritu de competición. Esta es la razón por la que las artes marciales deben encontrar  su dimensión primera. En el espíritu del Zen en el del Budo, la vida cotidiana es el lugar de combate. Hay que estar consciente en cada instante, lavándose, trabajando, comiendo, acostándose. El dominio de sí se encuentra ahí.
    P.---¿La competitividad es una enfermedad del espíritu?
    R.---¡Desde luego! ¡Que visión más triste de la vida! Lo que no quiere decir que no se pueda llegar a ser campeón, ¿por qué no? Esta es una experiencia como otra cualquiera. ¡Pero no hay que obsesionarse con ello! también en las artes marciales hay que ser mushotoko, sin meta ni espíritu de provecho.   
    P.---¿Puede usted hablarnos del kiai, ese grito que se lanza durante la práctica de artes marciales, sobre todo en kárate o en kendo? En mi doyo de kárate, nos hacen repetirlo muy a menudo, muchos gritos a la vez...
    R.---El kiai, grito cuya fuerza vibratoria paraliza al adversario durante un instante, puede compararse al kwatz de los Maestros Zen Rinzai, que sirve para producir un choque y despertar al discípulo. En mi opinión es inútil repetirlo sucesivamente; una vez es suficiente pero una verdadera vez. Lanzad pues este grito de una manera total, que salga del hara, del bajo vientre, de ese lugar al que los japoneses llaman kikai: el océano de energía. Para esto, hay que aprender la respiración Zen que es también la del Budo: expirar lentamente, lo más profundamente posible. Al final de la expiración, la energía esta en su punto culminante. El kiai es la mezcla de esta expiración con una voz fuerte; es necesario que el sonido ascienda de una manera naturalmente profunda. Para esto, evidentemente, hay que saber respirar, lo cual es raro. Después del zazen, cuando hago la ceremonia y cantamos el Hannya Haramita Shingyo, el Sutra de la Gran Sabiduría, lo hago para el entrenamiento general de la respiración: la voz esta entonces obligada a ir hasta el final de la expiración. Es un buen entrenamiento al kiai. Kiai se descompone en ki: energía y ai: unión; significa pues la unión de la energía. Un solo grito, un solo instante en el que se encuentra todo el espacio-tiempo, todo el cosmos.
    ¡Kiai ( El Maestro Deshimaru lanza un grito aterrador, un rugido que sorprende a todo el mundo, y después estalla en risas.)
    Pero en el kiai que se lanza en los doyos de artes marciales, como en el Hannya Shingyo cantado en los doyos Zen, nunca se encuentra esta fuerza: de hecho, la gente lanzan gritos modulados según su personalidad, hacen decoraciones sonoras. No hay nada de auténtico ni de bravo en eso. Ninguna fuerza. Canto o ruido: es todo. Nada de ki en sus kiai ¡Nada de energía!
    P.---¿Por qué?
    R.--- ¡Porque no saben respirar! Nadie les ha enseñado. Y además, es muy largo saber explicar a la manera de un verdadero maestro de Budo o de Zen. ¡No es la altura de la voz lo que hace el poder del sonido! ¡El sonido debe partir del hara, no de la garganta! Observar como maúlla un gato o ruge un león: eso es el kiai. Entrenaros en la respiración, pero no busquéis obtener un poder mágico con vuestro kiai: tanto en la vía del Budo como en la del Zen, hay que practicar, lo repito, sin meta ni espíritu de provecho. Ahora bien, la mayoría de las gentes siempre quieren adquirir algo, buscan tener en lugar de ser.
    P.---¿Puede usted hablarnos de la respiración en las artes marciales y en la postura de zazen?
    R.---Voy a intentarlo, pero es difícil. Tradicionalmente, los Maestros del Zen no la enseñan nunca. Solamente cuando la postura es justa se establece la respiración. Para enseñárosla tendría que desnudarme. Deberéis comprender con vuestro propio cuerpo. Una pequeña inspiración natural a partir del plexo después una profunda expiración presionando sobre los intestinos, bajo el ombligo. Para un ciclo de respiración, la expiración puede durar uno, dos, tres, cuatro e incluso cinco minutos. Cuando yo era joven, me sumergía hasta el fondo de la piscina, y permanecía allí de dos a tres minutos. Por la expiración (anapanasati) el Buda encontró la iluminación bajo el árbol Bo.
    Cuando leo los sutras, mi expiración es muy larga porque tengo el hábito de esta expiración. Mientras se expira hay un ligero va –y-ven de aire en las fosas nasales y de esta manera se puede continuar largo tiempo. Es muy difícil y hace cuarenta años que me entreno...
    Al principio debéis comprender con el cerebro y a continuación entrenaros. Es un método eficaz para vivir largo tiempo: la mayoría de la gente que vive mucho en Oriente practican esta respiración. Durante kin-hin1, si yo expirara a mi ritmo nadie se movería... Estos puntos están en relación con las artes marciales que son, lo repito, otra cosa que un deporte. Para practicarlas, el hara debe ser fuerte. Las artes marciales, la recitación de sutras, las ceremonias os hacen comprender entrenando vuestra respiración. Cuando llevo el ritmo de los sutras con las maderas, tenéis que ir hasta el final de vuestra expiración. ¡Es un buen entrenamiento!
    El profesor Herrigel ha hablado de ello en su Tiro con arco2. El había estudiado esta disciplina durante seis años; pero solo cuando hubo comprendido la respiración abandono su filosofía y sus conocimientos y pudo por fin lograr alcanzar el blanco. Mi Maestro me decía: “¡Si hubiera venido a verme,  habría comprendido hace mucho tiempo!”
    El judo y el kárate son también un entrenamiento de la respiración, pero la mayoría de la gente no lo sabe. Solamente a partir del segundo o del tercer Dan se instala naturalmente esta respiración. Herrigel comprendió inconscientemente: la flecha parte al final de la expiración. En el judo o en el kárate, se es fuerte en la expiración; en la inspiración se es débil. En este momento, yo puedo matar a un hombre con un solo objeto, sin necesidad de un cuchillo. Yo hice la experiencia de esto cuando era joven; no maté al hombre que estaba delante de mí, solamente cayó, pero... Al final de la inspiración hay un punto muy vulnerable. Al final de la expiración ni siquiera hay movimiento.
    Es por esto por lo que la respiración practicada en yoga no es del todo eficaz para las artes marciales. En el Japón, no se practica el yoga porque se conoce bien la respiración Zen. Si vosotros la comprendéis, podréis serviros de ella en la vida cotidiana. En una discusión, cuando os apasionéis, practicadla, y os calmaréis... Mantened vuestro control. Inversamente, durante la inspiración, un gran choque puede bloquear vuestro corazón y vuestros pulmones y causaros la muerte. Intentad levantar un peso pesado en dos veces, durante  inspiración y durante la expiración.
Veréis la diferencia. Durante la expiración sois más fuerte, los pies se aferran al suelo, sois como un tigre. Cuando tengáis miedo, cuando tengáis angustias o cuando no os sintáis seguros de vosotros mismos en una situación, intentad ya expiración larga. Esta expiración os apaciguará y os dará fuerza, seguridad. Durante la expiración, la energía y la conciencia se encuentran.
    P.---¿Cuál es la mejor manera de aprender a respirar convenientemente?
    R.--- Tomando la postura de zazen. Antiguamente, en el tiempo de los samuráis, se sentía respeto por la meditación: antes de la acción, se concentraban en zazen. Concentración, después acción. Hoy día se puede encontrar esto en la ceremonia demasiado breve que se hace antes del combate en los torneos. En zazen se puede acumular energías, dejar pasar los pensamientos como nubes en el cielo, relajar las tensiones nerviosas y musculares, concentrarse sobre la energía, espaldas derechas, nuca recta, manos juntas cuyos pulgares no hacen ni montaña ni valle y practicar la verdadera respiración, basada en la expiración profunda en el hara, esa zona que se encuentra dos dedos por debajo del ombligo.
    Ser zanshin: he aquí un término que se encuentra en la práctica de la esgrima japonesa, el kendo. Zanshin es aquello que permanece, sin apegarse, vigilante y libre. Justamente atento a lo que pasa aquí y ahora. Poco a poco esta atención se aplica a cada uno de los actos de nuestra vida. En el espíritu del Zen, como en el del Budo tradicional, el conjunto del comportamiento entra siempre en juego.
    P.---¿Puede reemplazar a la postura de zazen el entrenamiento intensivo de los kata, esos gestos de base de la técnica? Ya que ellos entrenan la respiración, la concentración, la vigilancia...
    R.--- No se puede comprar la práctica de una meditación sentada, zazen,  método de concentración, con el entrenamiento de ejercicios de acción. Pero la práctica de zazen puede dar una nueva dimensión a los kata. La verdadera esencia de los kata no se encuentra en los propios gestos, sino en la manera en la que espíritu los vuelve justos. No se debe pensar: “Debo hacer este kata de esta manera o de esta otra...” sino ejercitar el cuerpo-espíritu en crear cada vez un gesto total, en el que se encuentre todo el ki, en un instante.
    Vivir el verdadero espíritu del gesto: el kata, por el entrenamiento, debe confundirse con el espíritu. Contra más fuerte sea el espíritu más fuerte será el kata.
    P. —En los doyos de artes marciales existen muchos gestos que conducen a la concentración: la manera de colocar los zapatos, los objetos personales, la manera de saludar al entrar...
    R.---¡Pero todos esos gestos son kata! La manera de comportarse es kata. Cuando se saluda, no hay que hacerlo de cualquier manera. En Occidente se da vagamente la mano y se inclina un poco la cabeza; ¡no se ha comprendido nada la belleza del gesto! Hay que saludar completamente: juntar las manos lentamente, con los brazos derechos, paralelos al suelo; la punta de los dedos llega hasta la altura de la nariz. Después se inclina la espalda hacia el suelo, potentemente. Hay que erguirse con las manos aun juntas y poner naturalmente los brazos a lo largo del cuerpo. Cuerpo derecho, nuca derecha, pies en el suelo, espíritu tranquilo. (Con un gesto majestuoso. Taisen Deshimaru se levanta y nos saluda) ¡De esta manera testimoniáis todo el respeto que sentís hacia vuestro adversario, hacia vuestro maestro, hacia el doyo, hacia la vida!  Algunas veces me preguntan por que me inclino ante la estatua de Buda, en el doyo: no es la estatua a quien saludo, sino a todos los que están aquí conmigo, en el doyo, y  también al cosmos entero. Todos estos gestos son muy importantes, ya que ayudan a mantener un espíritu correcto. Significan dignidad y respeto, ayudan a nuestra naturaleza  alcanzar una condición normal. Hoy día nadie es normal, toda la gente esta un poco loca, con su mental que funciona todo el tiempo; ven el mundo de una manera estrecha, restringida. Están devorados por su ego. Creen ver, pero se equivocan: proyectan su locura, su mundo, sobre el mundo. ¡No hay en ellos ninguna lucidez ninguna sabiduría! Es por esto por lo que Sócrates, como Buda, como todos los sabios, dicen antes que nada: "¡Conócete a ti mismo y conocerás todo el universo!” ¡Este es el espíritu del Zen y del Bushido tradicional! Para esto, la observación del comportamiento propio es muy importante. El comportamiento influencia la conciencia. A comportamiento justo, conciencia justa. Nuestra actitud, aquí y ahora, influencia a todo lo que nos rodea: nuestras palabras, nuestros gestos, nuestra manera de estar, todo esto influencia a lo que pasa alrededor de nosotros y a nosotros mismo. Las acciones de cada instante, de cada día, deben ser justas. El comportamiento en el doyo reaparecerá en nuestra vida cotidiana. ¡Cada gesto es importante! Como comer, como vestirse, como lavarse, como ir al cuarto de aseo, como ordenar, como conducirse con los demás, con la familia, con la esposa, como trabajar, como estar completamente en cada gesto. ¡No hay que soñar la vida! Hay que estar completamente en todo lo que se hace. Este es el entrenamiento a los kata.
    El espíritu del Zen y del Budo tiende a esto: se trata de verdaderas ciencias del comportamiento. Nada tiene que ver con la imaginación que transforma el mundo, como en muchas religiones. Se debe vivir el mundo con el cuerpo, aquí y ahora. Y concentrarse completamente sobre cada gesto.
    P.---¡Eso es imposible!
    R.---¿Vosotros creéis que Buda era perfecto? El debía cometer errores como todo el mundo. Era un ser humano. Pero tendía a este comportamiento justo que es el mas alto ideal del hombre. La civilización moderna no comprende nada de esto, desde la escuela se os corta la vida para elaborar teorías...
    Todo lo que acabo de decir debe ser bien entendido: no se trata solamente del comportamiento y de la apariencia exterior, sino también y sobre todo de nuestra actitud interior. ¿Cuál es la verdadera conducta a seguir? ¡Gran problema! El Zen nos aclara esto. Todas las escuelas filosóficas se interesan en este problema: existencialismo, behaviorismo, estructuralismo... Sin embargo ninguna da la clave de la conducta de nuestra vida. Siempre terminan por encerrarse en categorías, pero el origen profundo, la larga corriente de la vida, no se puede encerrar. Un koan dice: “Frió, caliente, es usted quien lo experimenta.” Esto es verdad para todos
    Aquí y ahora es diferente para cada uno.                             


1 Marcha con el ritmo de la expiración.
2  Dervy livres, éd; en castellano, Ed.Kier.
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