Se cumple el primer aniversario del tsunami de Japón, uno de los mayores desastres que el ser humano recuerda. Sobre las 14:46 horas de la tarde (hora local) se registro un terremoto de 9 grados en la escala de Richter cuyo epicentro se calcula en la costa del Pacífico japonesa. El terremoto del 11 de marzo de 2011 provocó la furia de unas olas que llegaron a alcanzar los 40 metros y dejaron un saldo trágico de más de 19.000 muertos y casi 350.000 damnificados. Japón y el mundo entero recuerdan ahora a todas las víctimas. Un año despues de la tragedia aún nos siguen llegando fotografías (el tsunami antes-despues) que nos dan una idea de la magnitud del desastre. Desde el Rincon del Aikido nos sumamos al recuerdo y al dolor del pueblo japones, sabiendo que pronto se recuperaran.
"El secreto del Aikido es armonizar con el movimiento del universo y unirse con el universo mismo"
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domingo, 11 de marzo de 2012
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Girasoles para ayudar a Fukushima
Algunos ciudadanos planean sembrar millones girasoles capaces de absorber las toxinas aún presentes en el suelo. Teniendo en cuenta que las plantas se adaptan a estas condiciones, absorbiendo metales pesados e isotopos radioactivos que son almacenados en tallos y hojas, sugieren a la comunidad plantar esta especie que ya cumplió un rol similar tras el desastre ambiental de Chernobyl en 1986.
La iniciativa está a cargo de Koyu Abe, líder del templo budista de Joenji, quien busca estimular a los ciudadanos afectados por la contaminación nuclear y para ello comenzó a cultivar y repartir girasoles en la zona. Según indicó el monje, “plantamos girasoles, mostaza, amarantos y crestas de gallo, que se cree que absorben la radiación (…) Ya cultivamos al menos 200 mil flores y distribuido muchas más semillas. Al menos 8 millones de los girasoles que florecen en Fukushima vienen de aquí”.
La iniciativa está a cargo de Koyu Abe, líder del templo budista de Joenji, quien busca estimular a los ciudadanos afectados por la contaminación nuclear y para ello comenzó a cultivar y repartir girasoles en la zona. Según indicó el monje, “plantamos girasoles, mostaza, amarantos y crestas de gallo, que se cree que absorben la radiación (…) Ya cultivamos al menos 200 mil flores y distribuido muchas más semillas. Al menos 8 millones de los girasoles que florecen en Fukushima vienen de aquí”.
Pero Abe no está solo. Cerca de cien voluntarios también son parte del proyecto, quienes están convencidos de que la naturaleza puede ayudar a mejorar la situación del medio ambiente y de las decenas de personas que viven en la zona. Ya existen antecedentes de que estas plantas son capaces de disminuir la contaminación radioactiva, por lo que puede resultar una iniciativa limpia y natural contra los efectos nocivos causados por el hombre.
domingo, 11 de septiembre de 2011
...medio año despues...
...es curioso, pero hoy se cumplen 6 meses de el terremoto que asolo Japón,...y el decimo aniversario de el atentado de las torres gemelas (World Trade Center) del 11S en Nueva York...
Japón recordó hoy a las víctimas de la catástrofe que hace seis meses asoló la costa noreste del país. El terremoto y el tsunami del 11 de marzo causaron 15.781 muertos y dejaron 4.086 desaparecidos, según los últimos datos, además de una crisis nuclear aún abierta y una gigantesca tarea de reconstrucción que necesitará unos 180.000 millones de euros en los próximos cinco años.
La tragedia fue recordada hoy con homenajes y ceremonias por las víctimas en municipios costeros como Ishinomaki, antaño una dinámica ciudad portuaria con numerosas fábricas que quedaron barridas por el tsunami.
Pese a la lluvia y niebla, cientos de personas acudieron al mirador sagrado de la colina de Hiyoriyama, engalanado hoy con flores, mensajes y dibujos llegados de todos los rincones del país.
Desde esta colina, que para muchos vecinos de Ishinomaki sirvió de refugio cuando llegó el tsunami, se avistan aún las toneladas de escombros acumuladas en el antiguo puerto, donde apenas quedan en pie una veintena de edificios.
La masa de agua destrozó con especial violencia la costa de este municipio, en el que murieron 3.168 personas, en tanto que 759 permanecen desaparecidas, 19.360 casas quedaron completamente destruidas y hay aún 1.477 refugiados en medio centenar de centros.
A las 14.46 hora local (05.46 GMT), el mismo momento en que hace medio año un seísmo de 9 grados Richter sacudía el noreste japonés, una caravana de coches y autobuses llenó el aparcamiento del recinto para recordar a las víctimas en silencio, entre lágrimas y con oraciones, mientras sonaba una sirena de emergencia.
Poco después comenzaron a retumbar los "taikos", tambores japoneses, desde una isla en medio del río que se adentra en la ciudad y que mostraba un gigantesco arcoiris creado con miles de mensajes de solidaridad llegados de todo el mundo y una palabra que destacaba sobre todas: "Imagine".
Como muchas de las localidades vecinas, Ishinomaki es hoy una ciudad con dos vidas: la de su casco urbano, menos dañado y que se esfuerza por recuperar su latido; y la de su costa, que, pese a los visibles avances en la limpieza, es todavía un páramo dominado por los graznidos de los cientos de cuervos que lo invaden.
Las grúas, las más de 6.100 toneladas de escombros en la zona y los coches apilados dan muestras de los trabajos del último medio año, durante el que se ha retirado gran parte del lodo y el barro y se han recuperado calles que poco a poco vertebran de nuevo ese área.
A pie de calle apenas se llega a distinguir la planta de las casas, mientras que hay numerosos cementerios que aparecen como un amasijo de lápidas superpuestas y toneladas de tierra removida.
Muñecos, fotos, motocicletas, extintores o recuerdos se apilan en los márgenes del camino que atraviesa los espacios aún sin recuperar y campos de tierra fresca allanados por las apisonadoras.
"Aunque todavía queda mucho trabajo por delante, el progreso es visible paso a paso", aseguró a Efe Asyouin, un joven monje budista de Osaka que trabaja como voluntario en Ishinomaki y que acudió a esta ciudad por tercera vez desde el desastre.
Asyouin es uno de los cientos de voluntarios que trabajan en la zona, que, como recuerdan distintas ONG, necesita constantemente de nuevas manos para mantener el ritmo de la reconstrucción.
Entre las que trabajan en la zona se encuentra la organización Peace Boat, que desde la catástrofe ha movilizado a unos 5.500 voluntarios y que en la actualidad se lamenta de que, tras el verano, ha descendido el número de personas dispuestas a ayudar sobre el terreno.
"Seis meses después, podemos decir que hemos subido un peldaño en la reconstrucción. Las condiciones han mejorado y hay menos necesidades, ya que hemos pasado de un estado de emergencia a labores para mejorar las zonas públicas y la industria", indicó a Efe Maho Takahashi, una de las portavoces de Peace Boat.
Esta ONG se concentra en Ishinomaki, donde desde el 11 de marzo han limpiado más de un millar de edificios y han repartido 88.000 comidas calientes en 25 refugios, mientras que decenas de otras organizaciones se han volcado en otras localidades arrasadas de la zona.
Pese a la labor de los voluntarios, las autoridades municipales se quejan de la lentitud del Gobierno central a la hora de gestionar los fondos para la ayuda y de que, seis meses después, el futuro de miles de refugiados es aún una incertidumbre.
Javier Picazo (Agencia EFE)
La tragedia fue recordada hoy con homenajes y ceremonias por las víctimas en municipios costeros como Ishinomaki, antaño una dinámica ciudad portuaria con numerosas fábricas que quedaron barridas por el tsunami.
Pese a la lluvia y niebla, cientos de personas acudieron al mirador sagrado de la colina de Hiyoriyama, engalanado hoy con flores, mensajes y dibujos llegados de todos los rincones del país.
Desde esta colina, que para muchos vecinos de Ishinomaki sirvió de refugio cuando llegó el tsunami, se avistan aún las toneladas de escombros acumuladas en el antiguo puerto, donde apenas quedan en pie una veintena de edificios.
La masa de agua destrozó con especial violencia la costa de este municipio, en el que murieron 3.168 personas, en tanto que 759 permanecen desaparecidas, 19.360 casas quedaron completamente destruidas y hay aún 1.477 refugiados en medio centenar de centros.
A las 14.46 hora local (05.46 GMT), el mismo momento en que hace medio año un seísmo de 9 grados Richter sacudía el noreste japonés, una caravana de coches y autobuses llenó el aparcamiento del recinto para recordar a las víctimas en silencio, entre lágrimas y con oraciones, mientras sonaba una sirena de emergencia.
Poco después comenzaron a retumbar los "taikos", tambores japoneses, desde una isla en medio del río que se adentra en la ciudad y que mostraba un gigantesco arcoiris creado con miles de mensajes de solidaridad llegados de todo el mundo y una palabra que destacaba sobre todas: "Imagine".
Como muchas de las localidades vecinas, Ishinomaki es hoy una ciudad con dos vidas: la de su casco urbano, menos dañado y que se esfuerza por recuperar su latido; y la de su costa, que, pese a los visibles avances en la limpieza, es todavía un páramo dominado por los graznidos de los cientos de cuervos que lo invaden.
Las grúas, las más de 6.100 toneladas de escombros en la zona y los coches apilados dan muestras de los trabajos del último medio año, durante el que se ha retirado gran parte del lodo y el barro y se han recuperado calles que poco a poco vertebran de nuevo ese área.
A pie de calle apenas se llega a distinguir la planta de las casas, mientras que hay numerosos cementerios que aparecen como un amasijo de lápidas superpuestas y toneladas de tierra removida.
Muñecos, fotos, motocicletas, extintores o recuerdos se apilan en los márgenes del camino que atraviesa los espacios aún sin recuperar y campos de tierra fresca allanados por las apisonadoras.
"Aunque todavía queda mucho trabajo por delante, el progreso es visible paso a paso", aseguró a Efe Asyouin, un joven monje budista de Osaka que trabaja como voluntario en Ishinomaki y que acudió a esta ciudad por tercera vez desde el desastre.
Asyouin es uno de los cientos de voluntarios que trabajan en la zona, que, como recuerdan distintas ONG, necesita constantemente de nuevas manos para mantener el ritmo de la reconstrucción.
Entre las que trabajan en la zona se encuentra la organización Peace Boat, que desde la catástrofe ha movilizado a unos 5.500 voluntarios y que en la actualidad se lamenta de que, tras el verano, ha descendido el número de personas dispuestas a ayudar sobre el terreno.
"Seis meses después, podemos decir que hemos subido un peldaño en la reconstrucción. Las condiciones han mejorado y hay menos necesidades, ya que hemos pasado de un estado de emergencia a labores para mejorar las zonas públicas y la industria", indicó a Efe Maho Takahashi, una de las portavoces de Peace Boat.
Esta ONG se concentra en Ishinomaki, donde desde el 11 de marzo han limpiado más de un millar de edificios y han repartido 88.000 comidas calientes en 25 refugios, mientras que decenas de otras organizaciones se han volcado en otras localidades arrasadas de la zona.
Pese a la labor de los voluntarios, las autoridades municipales se quejan de la lentitud del Gobierno central a la hora de gestionar los fondos para la ayuda y de que, seis meses después, el futuro de miles de refugiados es aún una incertidumbre.
Javier Picazo (Agencia EFE)
martes, 17 de mayo de 2011
...pero no te olvides de Haiti.
...sin animo de ofender ni menospreciar ninguna de las tragedias en forma de seismo que han asolado tanto Japón y en menor medida la región de Murcia en nuestro país...tengo que recordaros como dice el gran Forges....pero no te olvides de Haiti...
martes, 15 de marzo de 2011
...y ahora un volcán
Después del terremoto y tsunami, los japoneses días después, tienen que hacer frente a escapes nucleares en algunas centrales que se vieron afectadas por la catástrofe… y por si no fuera poco ahora un volcán
Cientos de personas han sido evacuadas tras entrar en erupción el Shinmoedake, un volcán situado a unos mil kilómetros de la zona afectada por el terremoto en Japón. El estallido de rocas y ceniza alcanzó un radio de 1.800 metros y destrozó ventanas en localidades situadas a seis kilómetros.
Situado en la isla de Kyushu y con 1.420 metros de altura, este volcán llevaba inactivo desde 1959. El pasado enero entró de nuevo en actividad y ha reanudado las erupciones dos días después del terremoto y el tsunami que han asolado el país. Los expertos tratan de averiguar si éste suceso está ligado a la desestabilización geológica provocada por el seísmo.
Ya se que todo el mundo habrá visto las imágenes del desastre en la televisión e Internet pero me he encontrado una pagina que da una idea de lo grande que ha sido esta vez …
domingo, 13 de marzo de 2011
AYUDA PARA JAPÓN
Sigo conmocionado con la tragedia que esta viviendo el pueblo nipón y sobretodo con las imágenes que he visto este fin de semana sobre las consecuencias del Tsunami y el terremoto. Aun no he visto ninguna información sobre como se puede ayudar pero navegando un poco he encontrado las siguientes direcciones donde se puede intentar cooperar en algo. Mis mejores deseos para el pueblo japonés en estas horas tan duras.
Cruz Roja:
http://www.ifrc.org/es/how-to-help/introduccion/donaciones-en-linea/
Médicos sin fronteras España:
https://www.msf.es/colabora/donativos-socios/haz-un-donativo
Tienda de médicos sin fronteras:
http://www.tiendamsf.es/
sábado, 12 de marzo de 2011
El viernes JAPÓN tembló
El viernes 11 de Marzo de 2011 un devastador terremoto de 8,9 en la escala de Richter, el de mayor magnitud vivido en Japón desde que existen registros, ha sacudido el país provocando centenares de muertos y desaparecidos. El Gobierno japonés ha advertido de un número "extremadamente alto de víctimas", que podría superar el millar, aunque por ahora los últimos datos facilitados por la policía cifran el número de fallecidos en 271 -402, según recoge la agencia France Press-. El balance oficial también cifra en 681 los desaparecidos, y la policía señala, además, que al menos 991 personas han resultado heridas. Se teme que la cifra de fallecidos pueda aumentar conforme vaya amaneciendo, ha asegurado la agencia Kyodo citando al Ministerio de Defensa nipón, por el gran número de personas que siguen desaparecidas. El temblor ha dejado sin electricidad a millones de personas en todo el país, donde se ha decretado el estado de "emergencia de energía nuclear" por problemas en una central. Tanto Estados Unidos como los países de la Unión Europea han ofrecido al primer ministro japonés, Naoto Kan, su ayuda para las labores de rescate y reconstrucción.
Todos los recursos disponibles en el ejército se han movilizado para asistir en las labores de rescate, especialmente en las provincias de Miyagi, Iwate y Fukushima, las más golpeadas. Pese a ello los equipos de rescate todavía no han logrado alcanzar las zonas realmente más afectadas por la subida de las aguas, puesto que la alerta por tsunami todavía está en vigor.
La catástrofe se debe en gran parte a que el fuerte movimiento sísmico, cuyo epicentro se ha localizado en el océano Pacífico a un centenar de kilómetros de la costa, ha desatado un tsunami con olas de hasta 10 metros que han penetrado 5 kilómetros tierra adentro y han arrasado cuanto han encontrado a su paso en las provincias del noreste. Según el ministerio de Defensa, solo en la prefectura de Fukushima hay unas 1.800 viviendas destruidas. Y en la vecina prefectura de Miyagi, una de las áreas más afectadas, la policía ha asegurado que hay entre 200 y 300 cadáveres en una playa de la ciudad de Sendai (por lo que el balance policial de víctimas quedaría lejos de la realidad). Las olas han arrastrado barcos tierra adentro y se teme que cuatro trenes costeros de los que no se sabe nada hayan sido engullidos por el mar. Al menos uno de ellos era un convoy de pasajeros que trasladaba a un número indeterminado de personas cuando se perdió su pista. Los transportes se han visto afectados en todo el país, dejando a numerosas personas sin la posibilidad de regresar a sus casas, y los vuelos en el aeropuerto de Narita, el principal de Tokio, se han visto interrumpidos durante horas.
Los temblores son comunes en Japón, uno de los países con más zonas sísmicas activas, pero también uno de los más preparados. De hecho, además de contar con construcciones seguras, el Gobierno edita cada cierto tiempo manuales con consejos sobre cómo actuar en los temblores, que publica en inglés y japonés. El país tiene alrededor del 20% del total de los terremotos del mundo por encima de los 6 grados en la escala Ritcher. El de este viernes ha sido de mayor magnitud que el recordado seísmo que tuvo lugar en 1923 en Gran Kanto, que con una magnitud de 7,9 mató a más de 140.000 personas en el área de Tokio.
Desde este blog queremos dar todo nuestro apoyo a toda la comunidad japonesa española así como a todo el país que esta viviendo estos momentos tan trágicos; para ellos todos nuestros mejores deseos.
Información extraida del periódico on line http://www.elpais.com/
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